Obra total: Materia, cuerpo y pensamiento contemporáneo
Agustin Leiro, Badii-Raban, Francisco Zenón San Martín, Gustavo Escalante, Josefina Robirosa, María Torcello, Martín Mercante, Mujeres Comunidad Qom, Odell
INAUGURACIÓN: 18.11
CIERRE: 22.12
El término Gesamtkunstwerk (obra de arte total) es un concepto acuñado por Richard Wagner, compositor alemán de mediados del siglo XIX. En su concepción, la ópera debía integrar todas las artes —música, poesía, escenografía, arquitectura— en una experiencia única y total.
Walter Gropius retoma y transforma esa noción varias décadas después, en el contexto de la Bauhaus, desplazándola del ámbito teatral al terreno de la vida cotidiana. Lo que en Wagner era una experiencia estética total sobre el escenario, en Gropius se convierte en un proyecto más amplio aún: unir arte, diseño y arquitectura bajo una misma línea de creación, donde la belleza y la funcionalidad coexistan.
Esta muestra se plantea entonces como un territorio común de creación que parte de la materia, del hacer, del cuerpo que talla, que pinta, que suelda, que teje, que modela. Esa acción manual o técnica se desplaza hacia lo simbólico: la materia es transformada, pero también transforma.
En ese tránsito se habilita un “campo expandido” de la forma para pensar qué es hacer hoy, qué significa que una pieza sea. La palabra pieza sirve aquí como término neutro —ni obra ni objeto— para nombrar aquello que está hecho, que existe, que ocupa el espacio y se hace presente.
Las piezas de arte contemporáneo que integran la muestra traen consigo la dimensión de lo actual. Son relatos materiales del tiempo que habitamos, donde se inscriben la memoria y los gestos y necesidades de una época. En ellas, la materia se vuelve superficie de inscripción de lo humano y su presente: madera de árboles caídos se talla con precisión y cuidado donde forma, función y sensibilidad se entrelazan entre lo tangible y lo espiritual. El acero se trabaja explorando su potencial y sus límites. El papel plegado genera formas que se transforman según la incidencia de la luz, articulando un juego entre lo visible y lo oculto. Pintura, barro, collage, papel hecho a mano se convierten en territorios donde la materia se vuelve gesto y pensamiento, revelando universos internos y externos entrecruzados. Mármoles y granitos de descarte revalorizan lo cotidiano, otorgando nueva vida a lo que ha sido desechado. Las hojas de palma, trabajadas con oficio y tradición, preservan saberes ancestrales y conectan naturaleza y cultura.
El espectador es invitado a detener el ritmo, a ver la pieza como testigo y como agente: ¿qué huella deja el gesto?
La muestra se convierte en un territorio de reflexión sobre cómo la materia convoca el oficio, la sensibilidad, lo cotidiano y lo poético desde un registro contemporáneo.
Laura San Martín




